La esclavitud del fracaso

Un término subjetivo, ya que depende de nuestra propia evaluación, que nos condiciona en todas las facetas de nuestra vida, también en el deporte.

Patricia Ramírez

La esclavitud del fracaso
La esclavitud del fracaso

I love fracasar debería ser una frase con la que educarse en el colegio, en casa y en el deporte desde que somos niños. Vivimos sobrevalorando el éxito y con ello nos perdemos las enseñanzas que nos dejan nuestros errores, los del equipo y las derrotas. Ni Walt Disney fracasó cuando le despidieron del periódico por falta de imaginación, ni Michael Jordan cuando lo apartaron del equipo de baloncesto.

Realmente el fracaso es un concepto subjetivo, porque depende de los baremos con los que evaluamos. El fracaso en el fútbol se mide en resultados: perder o ganar. Y de ahí el nivel de frustración altísimo que genera. Porque en una actividad en la que intervienen tantas variables, muchas de ellas ajenas a ti, controlar totalmente el resultado es imposible.

Los sentimientos de culpa, remordimiento y vergüenza van de la mano cuando pierdes. Sentirte fracasado, que no fracasar, lleva un periodo de duelo. Y pedirle “dale a tu cuerpo alegría Macarena” después de no alcanzar los objetivos, es forzar unas emociones que no son naturales.

El fracaso también trae miedo e incertidumbre. El contrato, la renovación, la titularidad del jugador, en definitiva, su futuro, depende de los éxitos personales y del equipo.

Estar sometido a la opinión pública de prensa, afición y de las personas que los rodean, genera ansiedad y duda. El jugador termina relacionando su valía con sus resultados, de tal forma que si no gano, no soy nada. Y “el no soy nada” lo generalizan a su vida privada. Los jugadores están acostumbrados a vivir del reconocimiento, y el reconocimiento produce placer y una falsa autoestima. Se sienten fuertes, capaces y poderosos con el feddback recibido por todos, pero en el momento en el que lo pierden y son criticados, aparece una sensación de desolación y de no ser ni valer nada.

Cinco consejos para recuperar el ánimo

1

Siéntete orgulloso de tu lucha, del trabajo realizado toda la temporada, de la superación personal y de equipo. Mide tu éxito en función de tu rendimiento y de aquello en lo que te puedes involucrar y controlar.

2

Para de rumiar. Eres futbolista, no una vaca. Darle vueltas a lo que ya no tiene solución es una elección poco inteligente. Te consume y no te aporta soluciones. La vida sigue y no puedes desperdiciar más energía en el pasado.

3

Céntrate en el presente: empieza a ilusionarte con nuevos proyectos, objetivos, compañeros, con una nueva temporada. Sabes perfectamente que el fútbol tiene malos momentos igual que tiene otros gloriosos.

4

Relativiza. ¿Esto va a ser importante el mes que viene, el año que viene, dentro de tres años? Sufrimos de más en ocasiones porque perdemos el sentido común de lo que realmente es importante.

5

No dudes de ti. La duda de debilita. Centra tu atención en tus fortalezas. Bastante crítica hay en el exterior como para que tú también participes y te conviertas en tu peor enemigo.