Apreciado Manolo

A las puertas de uno de los estadios más emblemáticos del fútbol español se encuentra la estatua que rinde tributo a uno de los entrenadores más recordados de nuestro fútbol. Manolo Preciado, bien merece este recuerdo.

Gabriel Ortega

Apreciado Manolo
Apreciado Manolo

En el mundo del fútbol hay muchos entrenadores que dejan huella allí por donde pasan. Bien sea por su carácter o por los éxitos que su labor en el equipo ha producido, el caso es que hay veces que la persona llega a trascender más allá de la figura trajeada de los banquillos. Manolo Preciado fue uno de esos hombres.

El mundo del fútbol lloraba cuando en la madrugada del 6 de junio de 2012, uno de los bigotes más famosos de la Liga viajaba al cielo como consecuencia de un infarto. Atrás quedaba una vida vinculada al mundo del fútbol, en la que quien más, quien menos, llegó a escuchar hablar del entrenador cántabro. Real Racing Club de Santander y Sporting de Gijón, entre otros, fueron dos de los equipos, pero fue en el cuadro asturiano donde dejó una huella más profunda. Aficionados y jugadores nunca olvidarán la figura de un hombre que siempre estuvo ahí para ellos. Por eso mismo, los propios aficionados han querido mantener vivo el recuerdo de aquel hombre que tanto dio por ellos en el pasado.

De la misma manera que el mítico Brian Clough tiene su propia estatua en el centro de Nottingham, Manolo Preciado cuenta con una estatua que simboliza el afecto de los aficionados y cuyo gasto ha sido enteramente sufragado por aquellos que entendieron su pasión y dedicación: los aficionados. Una iniciativa llevada a cabo por la peña Portal Sportinguista, que ha contado con la financiación necesaria -110.000 euros- para que Vicente Santarúa, autor de otras obras similares, pudiese rendir tributo a uno de los símbolos del fútbol español y del sportinguismo, y ubicar su obra a las puertas del último estadio que le aclamó antes de su fatídico final, permitiendo de esta manera que Preciado se convirtiese en parte del pasado, presente y futuro de la historia del Sporting de Gijón. Roberto Canella, por entonces capitán del equipo, destacó que el hecho de que la estatua se haya erigido por suscripción popular “en estos momentos de penuria económica, dice todo sobre el cariño que la gente tenía a Preciado”.

EJEMPO DE SUPERACIÓN

La estatua no solo rinde tributo al entrenador sportinguista, sino también lo hace a su persona, a un ejemplo de cómo afrontar las adversidades, incluso cuando la vida no para de golpearte una y otra vez. Ante esto Preciado siempre decía: “hay dos maneras de enfocarlo, mandarte a la mierda tú solo o seguir, y yo no estoy dispuesto a abandonar”. Palabras que no eran fáciles de escuchar para quienes conocían la vida del entrenador de El Astillero y las penurias por las que éste había pasado.  

Muchos fueron los que acudieron a rendir homenaje a Manolo Preciado. Amigos, aficionados, jugadores, familia… No en vano, la rica trayectoria profesional y personal de Preciado arrastró hasta Gijón a varios clubes importantes para el técnico como la Gimnástica, el Real Racing Club de Santander, el Levante, el Villarreal, el Ourense y, por supuesto, a todas las personalidades del cuadro rojiblanco. Todos acudieron a rendir homenaje a un entrenador y a un amigo. Ahora, la estatua reposa a los pies del Molinón, con los brazos alzados y una sonrisa en el rostro, como recuerdo de lo que siempre fue Preciado: un hombre de fútbol.