Sin motivación, ¡no tienes nada!

Una de las virtudes que más valoramos en el liderazgo es la capacidad para motivar al equipo.

FourFourTwo

Sin motivación, ¡no tienes nada!
Sin motivación, ¡no tienes nada!

Hacerles ver que son capaces, que el objetivo es posible, sacar de ellos su mejor versión y conseguir que se mantengan fuertes y metidos para seguir luchando.

No hay nada más dañino para el crecimiento profesional que tener satisfechos todos tus deseos. Cuando lo has alcanzado todo, no deseas nada. La grandeza del fútbol permite que progreses en cada temporada y en cada partido. La superación pasa por los objetivos grupales, como son los títulos, y por la superación individual, haciendo gala del talento y actitud: goles, pases, paradas, asistencias, etc. Los jugadores suelen ser inquietos, ambiciosos, competitivos, rivales, desean la aprobación y el elogio de todos los que participan del mundo del fútbol. Y para ello necesitas motivarlos.

Motivación es la fuerza interior orientada a una meta. Es la causa por la que un jugador se esfuerza y trabaja por encima de lo esperado. Es difícil pedir compromiso, intensidad, entrega, generosidad y otros valores y actitudes si no tiene la motivación suficiente.

La clave está en demostrar a los jugadores que el objetivo es posible y en que aún no han conseguido todo.

Para motivarlos necesitas:

1. Conseguir que deseen

“Desear un título, hacer un gol de chilena, un palmarés, una copa… y que sientan que valga la pena que se esfuercen y trabajen para alcanzarlo”. El deseo puede convertirse en una necesidad, y las personas nos implicamos para satisfacer nuestras necesidades. El deseo responde al “qué quiero”.

2. Basarte en el logro y en el rendimiento

Definir dónde quieres llegar es el resultado, pero sobretodo, describe el rendimiento: qué tienen que hacer para alcanzar el resultado. Todo jugador tiene la victoria, los goles o la portería a cero en su mente, es inevitable, le motiva. Pero los circuitos neuronales se activan cuando guiamos al cerebro para ejecutar la jugada, el movimiento, el camino que al final nos conduce al resultado. Sueña con un resultado, pero enfócate al rendimiento.

3. Que encuentren el sentido a lo que hacen

¿Por qué lo quieren? ¿En qué les beneficia? ¿Hace que se sientan mejor? ¿Serán mejores jugadores, estarán más reconocidos, se sentirán orgullosos, ganarán más dinero? ¿Supone un paso importante en sus carreras?

4. Seguridad en sus recursos para poder alcanzarlo

Es imposible entregarse si no confían en ellos mismos. Dudar sobre sus capacidades, las de tus compañeros o ver el objetivo como algo inalcanzable impide dar la mejor versión. Deben pensar en cómo han llegado hasta aquí, de qué se nutrieron sus éxitos y que hagan una lista con todas esas fortalezas para que puedan volver a utilizarlas llegado el momento.

5. Capacidad de sufrimiento y superación

Por muy interesante y atractivo que sea el objetivo, si tenemos jugadores con falta de experiencia en esta variable, llegado el momento se verán desbordados. Un predictor del éxito es la capacidad para sufrir, aguantar el cansancio, sobreponerse a la adversidad y seguir compitiendo aun cuando el marcador no les favorece. Supone lidiar con la zona poco confortable. El partido acaba como en las películas, cuando sale la palabra fin, no cuando en el minuto 81 han matado al protagonista.

6. Conformidad

Sentirse satisfecho de cómo entrena, de su juego, de su capacidad para competir, también facilita la motivación. En el alto rendimiento la mayor motivación está en superarse uno mismo y sentir que lo que inviertes tienes recompensa.