Pep Guardiola: así está cambiando el ecosistema de la Premier

El entrenador del Manchester City está cambiando el modo de juego para ganar títulos, según Thore Haugstad.

Thore Haustad

Así está cambiando Guardiola la Premier League
Así está cambiando Guardiola la Premier League

Hay una estadística que atemorizó al Manchester CIty antes del comienzo de la temporada. En los últimos 8 años ningún equipo vencedor de la Premier League fue el primero en el ranking de posesión. Desde mínimo el año 2009 los equipos con mejor pase nunca han levantado el trofeo. Mientras que España y Alemania son países dominados por equipos con control del balón, la Premier League siempre ha sido coto de grandes defensas, locomotoras y contraataques letales.

Por supuesto la llegada de Pep Guardiola supuso un mar de escepticismo. Hablaras con quien hablaras te decía que su estilo no era compatible con las demandas del juego inglés, enseñándote estadísticas de entrenadores de vieja escuela o de la nueva ola, como Andre Villas-Boas. Hace un año y medio la posesión no era considerada algo valioso en Inglaterra. Guardiola está dándole la vuelta a una tendencia características de la Premier durante muchos años.

El aviso de Villas-Boas

No subestimes la teoría de que el Barcelona lo habría pasado mal en la Premier League. Muchos la consideraban cierta y, durante un tiempo, parecían tener motivos. Por un lado, había escepticismo ya que Andy Gray, el ex jugador escocés comentarista de Sky Sports, comentaba que Lionel Messi sufriría en una noche húmeda y con viento en Stoke. Como Messi, el Barça (y cualquiera que intentara adaptar su estilo) sería demasiado frágil y elaborado en Inglaterra. Las entradas duras amedrentarían a los débiles creadores de juegos. Los balones largos le harían la vida imposible a los cultivados defensas centrales. Las defensas aguerridas resistirían la construcción de juego estéril y atacarían con fuerza para robar la pelota.

Pero Gray no era el único que opinaba así. El ex entrenador del Chelsea André Villas-Boas, un discípulo del fútbol de ataque total, dijo en 2011 que el 4-3-3 del Barça jamás funcionaría en Inglaterra “porque hay más riesgo de perder la pelota”. Al principio parecía que su teoría era acertada. El Manchester City acabó tercero en su primer año bajo la batuta de Guardiola, y regaló varios goles por perder el balón en zonas peligrosa. Dominaban los partidos pero no los ganaban. En los días fríos de diciembre y enero perdieron estrepitosamente 4-2 con el Leicester y 4-0 con el Everton, dos equipos que juegan a la contra y decidieron echarse atrás a y esperar su momento.

La situación era la lógica según cómo había funcionado Inglaterra en los últimos años. Si Guardiola hubiera tenido algún respeto por la historia reciente habría cambiado su método.

Olvídate de la pelota

Quizá porque nadie en Inglaterra se había ayudado de la posesión para ganar la liga. Incluso los 4 años en los que los clubes de Manchester se repartieron el título entre 2011 y 2014 (tres de los cuales bajo mentalidades ofensivas como las de Sir Alex Ferguson y Manuel Pellegrini), en los que se daba una de cal y una de arena. Ferguson empezaba en la defensa, con mediocampistas talentosos acompañados por mariscales de campo en el centro de la defensa. Pellegrini contaba con guerreros como Vincent Kompany y Fernandinho.

En los últimos años, desde 2015, los vencedores han sido más reactivos. La receta: una defensa sólida, un medio del campo trabajador y un ataque veloz. Primero fue Mourinho, con un Chelsea jugando un fútbol suave antes de retirarse a un estilo defensivo para asegurar el título. Fueron el sexto equipo con mayor posesión de la liga. Después llegó Ranieri, con un Leicester con el peor dato de posesión quitando a dos equipos. El siguiente ganador fue Antonio Conte quien, como Mourinho, basó su éxito en una defensa robusta y transiciones rápidas. Su Chelsea también fue el sexto en la tabla de posesión.

La fórmula del éxito mostró un cambio enorme en la liga. Los equipos pequeños también apuntalaron la defensa y cedieron la iniciativa del juego. Entre 2011-2012 y 2015-16 la media de posesión de los ganadores de la liga bajó de un 52,8% a un 50,3%. Como consecuencia, se ganaron más partidos fuera de casa. Arsene Wenger señaló que los equipos eran más fuertes y resistentes, capaces de defender fuerte durante 90 minutos, y sus transiciones de defensa a ataque mejoraron. “La posesión no se ve recompensada como antes”, dijo.

Malas noticias para Wenger, que quizá simboliza el cambio más que ningún otro dado que el Arsenal no ha ganado la liga desde 2004, cuando tenía esas cualidades. También fue un aviso para Guardiola, aunque lo ignoró y fue castigado. Esta temporada también ha desafiado las reglas.

Marcando tendencia

De hecho, el City es todavía más extremo que el año pasado. Su media de posesión ha pasado del 60,9% al 66%. En vez de buscar el término medio entre sus ideales y la cultura inglesa (algo sensible en verano), Guardiola ha ido al lado opuesto. Poco ha cambiado en el City más allá de su habilidad para dominar su estilo. Se han gastado bastante en el mercado de fichajes pero el único jugador nuevo que juega de manera regular es Kyle Walker. El resto de diferencias son mejoras técnicas y tácticas con un conocimiento más profundo de lo que Guardiola quiere. La han dado más de lo que siempre dice necesitar: tiempo.

El resultado: 15 victorias y un empate en 16 partidos, además de 48 goles. En la que se supone la liga más competitiva del fútbol europeo, con muchos clubes ricos en mitad de la tabla y varios de los mejores entrenadores del mundo, el City parece ser caballo ganador a mitad de diciembre. Hasta Villas-Boas parece equivocado: “La gente decía que no podíamos jugar como en el Barcelona en Inglaterra, pero es posible y lo hicimos”, comentó Guardiola después del derbi de Manchester. “Lo sabía el año pasado. Siempre creí que podríamos hacerlo”.

Si el City gana el título le darían un vuelco total a la tendencia de campeones que no cuidan la posesión. Algunos de los seguidores de Guardiola no solo predijeron que ganaría la liga, sino que otros copiarían su estilo y formarían una “revolución”. Todavía no sabemos si ocurrirá pero parece que se ha roto un mito. El estilo del Barça también puede funcionar en Inglaterra.