Los reyes de la banda

¿Por qué carrileros? La nueva función de los laterales en el fútbol moderno.

Ben Welch

Los reyes de la banda
Los reyes de la banda

El gusto por el toque o el miedo por perder atrás la seriedad han llevado a los chicos que campan por la banda a reciclarse. Pocos puestos del once han sufrido más cambios en las últimas décadas.

MEZCLA PERFECTA ENTRE LATERAL Y EXTREMO

“¿Hay algún niño que quiera ser lateral? Pues yo tampoco. De niño quería ser delantero y me encantaba la gloria que daba marcar goles”, reconoce Glen Johnson, antiguo lateral del Liverpool y actual jugador del Stoke City inglés. Y es que, por norma general antes del nuevo fútbol, cualquier puesto de la defensa estaba reservado para ese jugador que no brilla, carente de esa calidad necesaria para brillar en ataque o de ese físico y de esa visión de juego vital para mandar en el centro del campo.

Pero gracias al empeño de los brasileños, la tendencia ha ido cambiando y los laterales han ido ganando peso en los equipos. Lo vimos en el campeón de la final de la Champions de 2014 y lo vimos también en su rival, pues el ‘Cholo’ tenía dos puñales por banda con Filipe Luis y Juanfran. “El fútbol ha cambiado mucho en los últimos 20 años, pero el carrilero ha sido probablemente uno de los mayores cambios tácticos”, señala Gary Neville, ex capitán y símbolo del Manchester United. “La selección brasileña empezó a cambiar la tendencia con Roberto Carlos y Cafú, que eran dos atacantes más”.

Defender bien ya no era, entonces, suficiente, sino que del lateral se esperaba algo más. En esa posición se podían guardar dos armas más para romper la defensa rival, por lo que los entrenadores empezaron a trabajar para reformar los hábitos de sus jugadores. “Los laterales siempre habían sido utilizados para defender, pero ahora son la principal salida para abrir el campo”, señala Andy Hinchcliffe, otro lateral habitual de la Premier y ya retirado tras vestir camisetas como la del City o la del Everton, donde más huella dejó.

DE BILARDO A PEP

Ese trabajo específico de los laterales para reconvertirse en carrileros conlleva un esfuerzo en el que más de uno, cuando lleve unas cuantas carreras para arriba y para abajo, se acordará del señor que inventó aquella nueva faceta del lateral de toda la vida. De Carlos Bilardo, por ejemplo, pues el mítico maestro argentino fue, quizás, el pionero de utilizar ese 3-5-2 que te permite defender y atacar por banda con un solo jugador.
En un híbrido de lateral y extremo, el carrilero parte de una posición ligeramente más adelantada en el terreno de juego, ensanchando el campo y ofreciendo a los centrocampistas de una salida en caso de tapón. Bilardo abrió un camino por el que transitaron otros muchos entrenadores, estudiando mil maneras de cómo atacar con los laterales sin acusarlo atrás. No querían renunciar a ese nuevo arma que tantas vías le abría a la hora de encarar el área contraria. ¿La solución? Pues encontrar el sistema ideal y el futbolista perfecto para lograr ese objetivo sin poner en peligro la estabilidad defensiva.

Fue lo que hizo Pep Guardiola con su Barça y con Dani Alves, otro brasileño que se sumó a la tradición del país del fútbol. “Ellos (Alves y Messi) son los dos mejores del mundo de los que juegan por la derecha”, dijo, en su día, Pep, que diseñó un 4-3-3 en el que Alves se convirtió en el mejor lateral derecho del momento. Fichado del Sevilla, Dani le permitió a Guardiola dotar a Messi de mayor libertad, marchándose el crack argentino a la posición de mediapunta o segundo delantero, con toda la banda para el brasileño. En la época del técnico de Santpedor, Dani Alves dio 45 tantos, superado sólo por los mismísimos Messi y Xavi Hernández en ese ranking de asistentes.

Con 14 títulos bajo el brazo, afianzando su figura como mito del Barça y sospechando que el vestuario acabaría yéndose de las manos, Pep se marchó de la Ciudad Condal y, tras un año sabático, emprendió su aventura alemana empeñado en hacer valer un 3-4-3 que había diseñado en la última temporada en el Camp Nou. En el Bayern de Múnich, los laterales volverían a ser carrileros, con Rafinha por la derecha y con David Alaba por la izquierda, desviando al eterno Philipp Lahm al centro del campo. Otro invento más del catalán. Con las posibilidades que da un lateral ofensivo, los del Allianz Arena aprovecharían los huecos para explotar la velocidad de Arjen Robben y de Frank Ribéry o para jugar por el centro para marear al contrario. ¿Funcionó el plan de Guardiola? Sí y no. Los títulos le respaldaron, pero sus dos eliminaciones europeas le hicieron agotar el crédito en Alemania.

UNA REVOLUCIÓN TÁCTICA DEL FÚTBOL MODERNO

Los carrileros no sólo permiten añadir esa opción de atacar por las bandas, sino que también pueden influir muchísimo en el estilo de juego, como ha ocurrido en el histórico Atleti de Simeone desde que el argentino llegó al cargo. “Adoptan una posición más adelantada, por lo que cuando el equipo ataca, ellos pueden sorprender por arriba”, señala Marcos Warburton, entrenador del Brentford inglés. “Todo es cuestión del posicionamiento, y por eso, Alves destaca. Los buenos jugadores son los que tienen cerebro, los que pueden entender el papel que se les pide en ese puesto de carrilero. Dani Alves es el ejemplo de cómo actuar bien en esa nueva función, lo que todos los entrenadores quieren ahora”, incide Hichcliffe.

Para ello, para que los laterales entiendan bien qué tienen que hacer para no descuidar la defensa y para crear ocasiones arriba, son necesarias horas y horas de lecciones tácticas, teóricas y prácticas, y mucho sudor tanto en el campo como en el gimnasio para mantener un estado físico que haga que el futbolista no se desfonde antes de que ni siquiera llegue el descanso. “Los carrileros ahora son más atletas”, señala Karl Halabi, un preparador físico que sabe lo que es trabajar en conjuntos con la exigencia del Chelsea y en otros lugares, como el Reading y el Watford, en los que el físico es aún más imprescindible si cabe para contrarrestar el dinero de los rivales. “No sólo tienen que ser rápidos, sino que también deben estar muy en forma. Deben ser capaces de correr a toda velocidad entre 40 y 100 veces y completar 60 minutos de trabajo de alta intensidad durante un partido, cubriendo unos 11 o 12 kilómetros”, continúa el preparador.

“Si están presionando, tienen que ser capaces de acelerar y desacelerar constantemente, lo que pone una importante carga física sobre las piernas. También necesitan capacidad para saltar, absorber el salto y correr de nuevo. Y todo eso hay que entrenarlo”. ¿Ya cansado? Pues hay más. “Tienen que ser capaces de aguantar los choques, por lo que deben conservar un físico fuerte”, apunta Halabi.

Incluso Gary Neville, que se metió en la historia del Manchester United con más de 600 partidos y que se retiró hace cuatro años tras más de 19 temporadas como profesional, toda una vida en Old Trafford, admite lo que ha mejorado en la actualidad esa figura de carrileros. “Están aportando una ventaja extra necesaria, mucho más que en mi día”.

¿YA ESTÁ TODO?

No. Has clavado las lecciones tácticas, has conseguido la forma de un atleta olímpico y has desarrollado la faceta ofensiva , pero has olvidado tu principal objetivo: defender. “Lo más importante es estar concentrado al máximo en todo momento”. Palabra de Roberto Carlos, leyenda blanca y leyenda de la ‘canarinha’. “Puedes sorprender al rival a la hora de atacar en velocidad, pero atrás corres peligro”. Y en eso, en la rápida toma de decisiones para no romper el equipo, es en lo que está la diferencia. “Elegir un mal momento para irse arriba podría significar un desastre”, apunta Branislav Ivanovic, ex lateral derecho del Chelsea y actual jugador del Zenit de San Petersburgo. “Siempre hay que ser consciente de los puntos fuertes de los compañeros para valorar si éstos pueden cubrir o no el espacio que dejas. Tienes el tiempo justo de decisión”.

El posicionamiento y el momento oportuno son dos de las características fundamentales que un carrilero debe dominar. “Hoy en día juegas contra un rival distinto cada cinco o diez minutos. La selección portuguesa de 2006, la de Luis Figo, Cristiano Ronaldo y Simao, fue uno de los primeros equipos contra los que jugué que tenían esa flexibilidad de intercambiar posiciones. Fue entonces cuando me di cuenta de que como defensor no podías fijarte en un solo delantero porque durante un partido te enfrentarías a dos o tres distintos”, señala Neville.

Y es que puede que un carrilero a lo largo de un mismo encuentro tenga en frente a un jugador rápido, de desborde, al rey del sprint, o a un delantero centro corriente, así que tiene que tener un amplio repertorio para que sus costuras defensivas no se rompan en el peor momento. Muy a menudo, el carrilero no se enfrenta a una batalla de un uno contra uno, sino que será un dos contra uno, así que, como dice Ashley Cole (Los Ángeles Galaxy), el carrilero debe demostrar “quién es el jefe”. “La clave es combatir el fuego con fuego. Si vas para arriba, el jugador al que te enfrentas tiene que defender, y si él es el que te presiona, tú sabes que va a dejar espacio en su espalda, así que a correr y que tenga que perseguirte”, continúa Cole, otro lateral amante del ataque.

MÁS DIFÍCIL TODAVÍA

Justo cuando los carrileros pensaban que su papel no podría volverse aún más complicado, apareció Guardiola y lo cambió todo de nuevo. En su segunda temporada en el Bayern de Múnich, Pep llegó a poner por la izquierda a Bernat y por la derecha a… ¡Robben! Fue en el partido en el que destrozó a la Roma con un 7-1 para el recuerdo con el marco de la fase de grupos de la Champions. Con tres centrales –Alaba, Boateng y Benatia- y con dos hombres de contención en el centro del campo –Xabi Alonso y Lahm-, el Bayern lió de tal manera a la Roma que ésta acabó humillada, sin saber qué hacer, cómo cubrir la nueva maniobra de Guardiola, un enamorado de los carrileros, uno de los puestos de moda en el fútbol moderno.