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Roberto Carlos: “He dormido más con Ronaldo que con mi mujer”

Marcó una época en el carril izquierdo del Bernabéu
FourFourTwo -
Roberto Carlos: “He dormido más con Ronaldo que con mi mujer”
Roberto Carlos: “He dormido más con Ronaldo que con mi mujer”

Mi ídolo era Diego Maradona. Tenía un carácter fuerte, era un gran líder y disfrutaba cuando tenía el balón. Siempre será mi referencia. La gente se pregunta que es raro, pero es que nunca vi jugar a Pelé, sólo imágenes. En cambio, he jugado contra Maradona y era increíble.

Nunca pensé en ser profesional. Quería disfrutar jugando, hacerlo bien, me conformaba con defender a mi país o viajar a Europa, pero en cinco o seis años me convertí en uno de los mejores jugadores del mundo. Me propuse ser el mejor lateral izquierdo.

El fútbol nunca me ha roto el corazón. Ser jugador era lo que siempre había querido hacer y soy afortunado de que Dios me diese talento para jugar durante 25 años de mi vida. Tengo un cuarto de siglo de grandes historias y de derrotas en las que he aprendido muchísimo de mí mismo.

Disfruté con Luxemburgo. Vanderlei fue el entrenador con el que mejor me lo pasé jugando cuando me fui al Palmeiras en 1993. Fue el primero que me dijo ‘Roberto, escucha, quiero que vayas para arriba”. Le gustaba jugar con dos centrocampistas defensivos y sabía que teníamos que utilizar las bandas.

El fútbol es mi otra familia. Nací para jugar a esto, así que el fútbol, después de mi familia de verdad, ha sido lo más importante en mi vida. Cuando toco una pelota, me siento completo.

"Odiaba jugar contra Luis Figo. Era el peor extremo al que me enfrenté". 

Roy Hodgson fue una persona importante en mi carrera, aunque yo pensaba que era perjudicial para mí en aquel momento. Él me hizo jugar de delantero centro en el Inter, pero no valía, era imposible. Podría haber entendido que me pusiera como extremo porque era un lateral muy ofensivo, pero no como uno de los dos delanteros. Veía cómo pasaba el balón por encima sin poder hacer nada. ¡Mido 1,68 m!

Mi ídolo era Diego Maradona. Tenía un carácter fuerte, era un gran líder y disfrutaba cuando tenía el balón. Siempre será mi referencia. La gente se pregunta que es raro, pero es que nunca vi jugar a Pelé, sólo imágenes. En cambio, he jugado contra Maradona y era increíble.

Nunca pensé en ser profesional. Quería disfrutar jugando, hacerlo bien, me conformaba con defender a mi país o viajar a Europa, pero en cinco o seis años me convertí en uno de los mejores jugadores del mundo. Me propuse ser el mejor lateral izquierdo.

El fútbol nunca me ha roto el corazón. Ser jugador era lo que siempre había querido hacer y soy afortunado de que Dios me diese talento para jugar durante 25 años de mi vida. Tengo un cuarto de siglo de grandes historias y de derrotas en las que he aprendido muchísimo de mí mismo.

Disfruté con Luxemburgo. Vanderlei fue el entrenador con el que mejor me lo pasé jugando cuando me fui al Palmeiras en 1993. Fue el primero que me dijo ‘Roberto, escucha, quiero que vayas para arriba”. Le gustaba jugar con dos centrocampistas defensivos y sabía que teníamos que utilizar las bandas.

El fútbol es mi otra familia. Nací para jugar a esto, así que el fútbol, después de mi familia de verdad, ha sido lo más importante en mi vida. Cuando toco una pelota, me siento completo.

"Odiaba jugar contra Luis Figo. Era el peor extremo al que me enfrenté". 

Roy Hodgson fue una persona importante en mi carrera, aunque yo pensaba que era perjudicial para mí en aquel momento. Él me hizo jugar de delantero centro en el Inter, pero no valía, era imposible. Podría haber entendido que me pusiera como extremo porque era un lateral muy ofensivo, pero no como uno de los dos delanteros. Veía cómo pasaba el balón por encima sin poder hacer nada. ¡Mido 1,68 m!

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Zinedine Zidane marcó de volea aquel gol de la final de la Champions 2002 porque… ¡mi pase fue perfecto! Corrí por la banda izquierda y metí esa pelota perfectamente dirigida a su pie izquierdo –bromea Roberto Carlos-.

El mejor consejo que he recibido fue uno que simplemente me decía que disfrutase de mí mismo. Ahora soy entrenador, así que eso es lo que le digo a cada uno de mis jugadores, sobre todo a los de arriba. Con los de atrás tienes que ser más serio,  pero los cinco o seis del ataque deben tener esa libertad.

Odiaba jugar contra Luis Figo. Era el peor extremo al que me enfrenté, así que cuando vino del Barcelona al Real Madrid volví a dar gracias a Dios porque significaba que ya no volvería a tener que defenderlo más. Y eso que luego me di cuenta de que él era aún mejor en los entrenamientos que en los partidos. Era un crack que podría hacer cualquier cosa que quisiera con el balón. Es una leyenda.

Mis muslos son de familia. Las piernas de mi padre son exactamente iguales que las mías. De hecho, yo sólo iba al gimnasio cuando tenía que recuperarme de alguna lesión, me daba bastante pereza. En su mejor momento, la izquierda tenía una circunferencia de 66 cm y la derecha, 68.

La gente no tiene mucho de qué hablar. Por eso se me culpó a mí del gol de Thierry Henry en el Mundial de 2006, cuando los periodistas empezaron a rebuscar y a apoyar la teoría de que había sido porque yo estaba ajustándome una media. Es como cuando la gente decía que estábamos comprados en la final de Francia 98. Eran tonterías, yo me reía.

Ronaldo no es mi amigo. Es más, es el hermano que nunca tuve. Siempre le he querido mucho, le he cuidado y le he respetado. Ha sido mi mejor amigo desde los 17. De hecho, he dormido en la misma habitación con ‘Ronnie’ más veces en mi vida que con mi mujer. En camas separadas, claro.

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