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Los iconos del número 9

Es, quizás, el dorsal que provoca más peleas. Llevar el ’9’ es un orgullo para cualquier delantero. Varias leyendas lo han llevado sobre su espalda. De ‘falsos nueves’ a verdaderos ‘killers’.
Nick Moore | Fotografía: Andrew Murray / James Maw -
Los iconos del número 9
El icono del 9

LA SAETA INMORTAL - Alfredo Di Stéfano

Nacionalidad: hispano argentino.

Partidos: 709.

Goles: 519. 

Cuando en el verano de 2014, Alfredo Di Stéfano nos dejó, algo del romanticismo del viejo fútbol se marchó con él, con el hombre que hizo que Maradona y Pelé se pusieran de acuerdo en algo. “No sé si yo he sido mejor que Pelé, pero lo que si sé es que Di Stéfano era mejor que Pelé, sin duda”, dijo el argentino, mientras que el brasileño señaló que la leyenda blanca también era mejor que Diego. ‘La Saeta Rubia’ era un futbolista adelantado a su tiempo en lo que a conocimientos tácticos se refiere. Fue fundamental en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y en el desarrollo de las tácticas por sus movimientos en el campo. Estaba lejos de ser un ‘9’ puro: destacó por su faceta goleadora -307 goles en 396 partidos oficiales con el equipo blanco-, pero en lo que más sobresalía era por cumplir con el sueño de todo entrenador: un delantero que defienda con firmeza, que dé más posibilidades al equipo y que sirva como enlace entre el centro del campo y la zona de ataque. Puede que su estilo encajase más al número 10 de otro mago, de Zinedine Zidane. “La grandeza de Alfredo es que el equipo con él tiene a dos jugadores en cada posición”, llegó a decir Miguel Muñoz, quien fuera entrenador del Real Madrid o de la selección española. Di Stéfano fue uno de los pioneros de la llegada del talento sudamericano a una Liga que ahora está llena de argentinos, colombianos o brasileños. Nacido en Buenos Aires, Alfredo fue la primera gran estrella que llegaba a España desde América del Sur. Procedente del Millonarios de Colombia en 1953, destacaba por su apetito en los grandes partidos –continúa siendo el máximo artillero del ‘Clásico’-. España se convirtió en su casa.

Entre los grandes. Alfredo Di Stéfano comparte escalafón con Diego Armando Maradona, Pelé,  Leo Messi o Cristiano Ronaldo.

Los iconos del número 9

LA SAETA INMORTAL - Alfredo Di Stéfano

Nacionalidad: hispano argentino.

Partidos: 709.

Goles: 519. 

Cuando en el verano de 2014, Alfredo Di Stéfano nos dejó, algo del romanticismo del viejo fútbol se marchó con él, con el hombre que hizo que Maradona y Pelé se pusieran de acuerdo en algo. “No sé si yo he sido mejor que Pelé, pero lo que si sé es que Di Stéfano era mejor que Pelé, sin duda”, dijo el argentino, mientras que el brasileño señaló que la leyenda blanca también era mejor que Diego. ‘La Saeta Rubia’ era un futbolista adelantado a su tiempo en lo que a conocimientos tácticos se refiere. Fue fundamental en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y en el desarrollo de las tácticas por sus movimientos en el campo. Estaba lejos de ser un ‘9’ puro: destacó por su faceta goleadora -307 goles en 396 partidos oficiales con el equipo blanco-, pero en lo que más sobresalía era por cumplir con el sueño de todo entrenador: un delantero que defienda con firmeza, que dé más posibilidades al equipo y que sirva como enlace entre el centro del campo y la zona de ataque. Puede que su estilo encajase más al número 10 de otro mago, de Zinedine Zidane. “La grandeza de Alfredo es que el equipo con él tiene a dos jugadores en cada posición”, llegó a decir Miguel Muñoz, quien fuera entrenador del Real Madrid o de la selección española. Di Stéfano fue uno de los pioneros de la llegada del talento sudamericano a una Liga que ahora está llena de argentinos, colombianos o brasileños. Nacido en Buenos Aires, Alfredo fue la primera gran estrella que llegaba a España desde América del Sur. Procedente del Millonarios de Colombia en 1953, destacaba por su apetito en los grandes partidos –continúa siendo el máximo artillero del ‘Clásico’-. España se convirtió en su casa.

Entre los grandes. Alfredo Di Stéfano comparte escalafón con Diego Armando Maradona, Pelé,  Leo Messi o Cristiano Ronaldo.

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EL ‘9’ ORIGINAL - DIXIE DEAN 

Nacionalidad: británico. 

Partidos: 505. 

Goles: 443.

“Dixie Dean pertenece a la estirpe de genios como Beethoven, Shakespeare y Rembrandt”, llego a afirmar el mismísimo Bill Shankly. El entrenador del Liverpool no era muy dado a alabar a jugadores, y menos si pertenecían al Everton, el eterno rival. Dixie –llamado en realidad William- es el máximo goleador inglés de todos los tiempos. Sus números lo dicen todo: 425 goles en 489 partidos de clubes –una media superior a la del gran Gerd Müller- y ¡60 tantos’ en una misma temporada -1927-28, en la que con tan sólo 21 años dirigió al Everton hacia el título. Natural de Birkenhead, Dixie Dean es el mayor héroe del conjunto azul, el que estrenó un ‘9’ que pronto pasó a ser grabado en el libro de las hazañas del fútbol mundial. No llegaba ni al 1,80 m de altura, pero daba igual. Era un asesino del área en una época de balones largos, de cruces y de defensas duros, muy duros. Pero Dean tenía un don, el de derribar a sus rivales como si de bolos se tratase sin nunca pasarse de la línea –jamás vio una roja-.

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EL BRUJO - Quini

Nacionalidad: español. 

Partidos: 721. 

Goles: 377. 

La vida le sonreía a ‘Quini’, pero ETA se cruzó en su camino. El por entonces delantero del Barça fue secuestrado el 1 de marzo de 1981 después de un partido ante el Hércules en el Camp Nou en el que el asturiano había anotado dos tantos. Ahí empezó un calvario que duró 25 días. Uno de los grandes goleadores de la Liga fue finalmente puesto en libertad en Zaragoza, el lugar en el que había estado secuestrado. Era el fin a casi un mes metido en un zulo de un taller mecánico de la capital maña y a un periodo en el que el Barça, totalmente descentrado, había enterrado las opciones de título que sí tenían antes del secuestro. Ese mismo año, la leyenda del Sporting conquistó el ‘Pichichi’, el cuarto de los cinco que sumaría.

Todos con él. El Barça y España entera se volcó con 'Quini'. Su gran amigo Bernd Schuster amenazó con no jugar hasta que quedase en libertad.

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EL EXTRAVAGANTE - Frank Worthington

Nacionalidad: británico. 

Partidos: 836. 

Goles: 262. 

Fue el George Best de Yorkshire, el George Best de la clase trabajadora. Era un tipo peculiar que se quedó para siempre en la memoria de todos los que le vieron jugar. Un delantero zurdo que no llevaba espinilleras, un juerguista que jamás ganó un título, un jugador que brilló en los 60 y a principios de los 70 en la vieja gris Inglaterra por su visión y por su entusiasmo. Sólo disfrutó de estabilidad en el Huddersfield y en el Leicester, sus dos primeros clubes. Luego, su personalidad se fue imponiendo a su clase. Como el entrenador Ian Greaves dijo en más de una ocasión, lo mejor era dar libertad a Frank para que diera rienda suelta a su innegable talento. Quien sabe qué pudiera haber sido de él si hubiera fructificado su fichaje por el Liverpool. Bill Shankly le quiso firmar, pero todo se torció, según la versión oficial, por una tensión arterial demasiado alta. Frank no superó las pruebas médicas, aunque parecía más probable que fuera ocasionado por una inoportuna gonorrea.  El conjunto de Anfield le dio una segunda oportunidad. Worthington debería volver a someterse a las pruebas tras unos días de descanso, el que aprovechó para irse a Mallorca, donde incluso realizó un trío con una madre sueca y su hija a pesar de tener una relación con la Miss Gran Bretaña. Fue traspasado 22 veces en 15 años. Su clase nunca le abandonó, como tampoco lo hizo el cariño de la afición.

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EL GIGANTE - John Charles

Nacionalidad: galés. 

Partidos: 721. 

Goles: 348.

Era galés, como Gareth Bale, pero un poquito más alto. Con su 1,93 m, John Charles, que empezó siendo centrocampista defensivo para acabar como delantero por una plaga de lesiones, se hizo estrella en el Leeds United, donde anotó 157 goles en 329 partidos, llevándose el premio al máximo goleador en 1957 con 38 dianas. Poco a poco, Charles se fue convirtiendo en uno de los mejores ‘9’ del planeta fútbol. Era todo lo contrario a Dixie Dean. Si éste era pequeño y muy bueno en el aire, John era gigante y brillante con la pelota en los pies. Rápido, técnico e inteligente, se convirtió en el segundo máximo goleador de la historia del Leeds.

El galés fue uno de los pocos británicos, poco dados a triunfar fuera, que se convirtieron en leyenda en el extranjero. Lo hizo en la Juventus, por la que fichó en el 57 tras aquella mágica campaña de los 38 goles. En Italia metió 93 balones en la red en 155 partidos, ganando la Serie A en tres ocasiones y la Copa en dos. En la ‘Vecchia Signora’ es un mito. Como en Gales. Si le hubieran podido clonar, su selección tendría, al menos, un Mundial en sus vitrinas.

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EL HÉROE SORPRENDENTE - G. Batistuta

Nacionalidad: argentino. 

Partidos: 554. 

Goles: 353. 

Los argentinos tienden a adorar a sus ‘10’, el dorsal que han llevado los grandes de su fútbol: Mario Kempes, Ariel Ortega, Juan Roman Riquelme o, claro, Diego Armando Maradona y Leo Messi. Son los dueños de la fantasía albiceleste, los del regate perfecto y los del pase de ensueño, pero hubo un ‘9’ que se coló en el corazón de todos. Se llamaba, y se llama, Gabriel Batistuta. Fue el máximo goleador de la Copa América 1991 que Argentina se llevó. El inicio de un romance que acabó con ‘Batigol’ como máximo artillero de la historia de la selección nacional -56 goles en 78 partidos-. Y eso, en Argentina, es mucho.
Tenía lo bueno de un ‘9’, pero también contaba con un buen lanzamiento de falta y una lectura inteligente del juego, algo que le sirvió para meterse también en la historia de la Serie A. Con la Fiorentina, Batistuta logró ser el máximo goleador de la 94-95 -26 tantos-, y con la Roma ganar la Liga. Además, está en el top 10 de los jugadores que más veces han celebrado un gol en la historia de los Mundiales -10 en 12 partidos-.

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SÚPER PIPPO Filippo Inzaghi

Nacionalidad: italiano. 

Partidos: 680. 

Goles: 313.

Inzaghi tenía un don. Hiciera lo que hiciera, le llegase el balón como le llegase, éste siempre acababa en el mismo sitio. En la red. Ni era el delantero más espectacular de la historia, ni lo pretendía, pero se hizo leyenda en Italia y en Europa. No sabías muy bien cómo, pero ‘Pippo’ Inzaghi siempre acababa con los brazos en alto y celebrando un tanto.

Así se ganó la admiración de todos en la Juventus, con la que metió 89 goles en 165 encuentros, y en el Milán, donde se hizo eterno, con 127 goles en 11 temporadas. Cada diana suya valía oro. Y sus equipos las aprovecharon para apuntarse dos Champions, dos Supercopas de Europa, tres Series A, una Copa o tres Supercopas de Italia. Con su selección no fue mucho peor, ya que formó parte del combinado que se hizo inmortal en Alemania 2006 y que se quedó a nada de ser campeón de Europa en 2000. Con Italia, 25 goles en 57 participaciones. “Inzaghi estudiaba vídeos de sus rivales. Muchos creían que tenía suerte, pero para nada. Todo era habilidad y preparación”, explica Gennaro Gattuso. Su mejor momento llegó en mayo de 2007, cuando hizo dos goles para que el Milán se sirviera la revancha ante el Liverpool.

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EL ACRÓBATA - Hugo Sánchez

Nacionalidad: mexicano. 

Partidos: 881. 

Goles: 516. 

Si no le has visto jugar, atento. En un solo dato puedes llegar a comprender lo que significaba Hugo Sánchez: en la temporada 1989-90, en el camino hacia su quinto ‘Pichichi’ en seis años, el mexicano marcó 38 goles, que aunque ahora, en la época de Messi y Cristiano, suena a poco, era una cifra de ‘marciano’. Considerado como uno de los mejores delanteros de la historia, Hugo fue un personaje también controvertido. Y si no, que le pregunten a los hinchas del Atleti. Se ganó con la UNAM el salto de México a Europa, donde entró por la puerta grande. El Atlético de Madrid le fichó y le trató como una leyenda hasta que Hugo Sánchez decidió cambiar tras cuatro temporadas el Calderón por el Bernabéu, la camiseta rojiblanca por la blanca. En Chamartín estuvo siete cursos en los que ganó una UEFA, cinco Ligas, una Copa y tres Supercopas de España –antes ya había levantado una Copa y otra Supercopa con el Atlético-. Después regresaría a México para jugar una temporada con el América. Posteriormente, volvió a España para disputar una campaña con el Rayo antes de ir apagando luces en el Atlante, en el FC Linz, el Dallas Burn y el Atlético Celaya. Con 234 goles, Hugo Sánchez es el tercer máximo artillero de la historia de la Liga, superado sólo por Leo Messi y C. Ronaldo.

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O FENÓMENO - Ronaldo

Nacionalidad: brasileño. 

Partidos: 616. 

Goles: 414.

Cristiano es un ‘marciano’, pero el Ronaldo de verdad, el que a todos nos hizo levantarnos en alguna ocasión del asiento, aunque fuéramos del eterno rival, es Ronaldo el brasileño, el de la sonrisa permanente en su rostro, el que destrozaba caderas con una velocidad y una magia sólo reservada a los de la ‘canarinha’. Da igual el tamaño que tuviera su cintura en sus últimos años como profesional. Ronaldo es inmortal.

Ya sea en su etapa en Holanda, en el PSV -54 goles en 57 partidos, en España, entre F.C. Barcelona y Real Madrid -151 en 226-, en Italia, vistiendo las camisetas de Inter y Milán -68 en 119-, o en Brasil, con Cruzeiro y Corinthians – 79 en 116-. Era letal
Eso por no hablar de sus números con la selección, ya que hizo diana 67 veces en 105 oportunidades. Con ella fue doble campeón del mundo, campeón olímpico, campeón de la Confederaciones y doble campeón de la Copa América. Títulos a los que hay que sumar una Intercontinental, una Recopa de Europa, una UEFA y un buen número de títulos en España, Holanda y Brasil. Para el recuerdo queda, por ejemplo, aquella carrera ante el Compostela defendiendo el escudo del Barça, un gol que le resumió a la perfección. Era una fuerza de la naturaleza.

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EL BOMBARDERO - G. Müller

Nacionalidad: alemán. 

Partidos: 771. 

Goles: 723.

Su físico engañaba. Era pequeñito y redondo -1,76 m y 72 kg-, lo que llenó de dudas a todos sus entrenadores en el comienzo de su pletórica carrera. Estaba claro que no era ese Cristiano Ronaldo que con su potencia reventaría a los equipos contrarios. Pero contaba con otro arma. Su rapidez en distancias cortas. “Sus cambios de ritmo eran increíbles”, cuenta Franz Beckenbauer. El control que tenía sobre el balón, unido a esos cambios de velocidad, le convirtió en uno de los ‘9’ más imprevisibles de la historia del fútbol.

Le podían dar el mismo pase diez veces que el balón acabaría cada vez en un lugar distinto de la red. Era diferente. Puede que no fuera espectacular, pero estaba claro que tenía el don de engañar a los porteros. Como resultado, una carrera de estadísticas alucinantes: 566 goles con el Bayern de Múnich en 607 partidos; 68 en 62 con Alemania, 85 en el año 1972. Además, metió 10 en el Mundial 1970, máximo goleador y dos tantos en la final en la Eurocopa 1972 y cuatro dianas en el Mundial de 1974, eclipasando en la final a Cruyff.

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EL FALSO NUEVE - N. Hidegkuti

Nacionalidad: húngaro.

Partidos: 450.

Goles: 304.

Parece que Pep y su Barça, que Del Bosque y su España, han inventado la figura del falso nueve en el fútbol, pero no. Una vez hubo un frágil húngaro que se adelantó a todos. Empezó como lateral en el humilde Elektromos para fichar en 1945 por el MTK, del que ya no se movería. Se metió en la historia de este deporte con el 'hat-trick' que metió en el 3-6 que Hungría endosó a Inglaterra en una noche para el recuerdo en Wembley.
Como Cesc en la perfecta final de la Eurocopa 2012, Nando Hidegkuti partía como delantero, pero era en realidad un centrocampista más, ese mediapunta imprescindible que mareaba el balón y que confundía a todas las defensas. Su forma de jugar revolucionó el fútbol, llegando a ser campeón olímpico en el 52 y subcampeón del mundo en el 54. Era la generación de oro de la selección húngara. Puede que Ferenc Puskas haya quedado como la gran estrella del país, pero Hidegkuti, el primer falso nueve, fue vital para que éste, con más espacios gracias a sus servicios, luciera.

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EL HOMBRE RÉCORD DE LA PREMIER -  Alan Shearer

Nacionalidad: británico.

Partidos disputados: 797.

Goles: 409.

Está considerado como uno de los delanteros más brillantes que se hayan conocido en el fútbol europeo. Para saber mejor quién era Alan Shearer, sólo hace falta decir que aún ostenta el récord de máximo goleador de la Premier League, en la que acertó 260 veces en 441 encuentros. En su historial de clubes aparecen el Southampton F.C., el Blackburn Rovers y el Newcastle United. También fue ‘Pichichi’ en la Eurocopa 1996.

El inglés, que se puso en el mapa al ser el futbolista más joven -17 años- en meter tres tantos en un solo partido en la Premier, era un tipo fuerte y con gran puntería, como lo demuestran los datos que selló en las tres últimas campañas de las cuatro que pasó con la camiseta del Blackburn, firmando más de 30 goles en Liga. Shearer se retiró en 2006, habiendo realizado 409 tantos, incluidos 11 tripletes.

Precisamente, su retirada se produjo en el equipo de su ciudad, el Newcastle, el mismo club que le rechazó cuando soñaba con convertise en profesional. Alan tuvo que irse al otro extremo del país en busca de una oportunidad. El Southampton pronto supo que no se había equivocado, ya que debutó con un ‘hat-trick’ al Arsenal, aunque su mejor curso sería el último que pasaría con esa elástica, la del 91-92. El Blackburn ya se había fijado en él. Sus posteriores 112 goles en 138 partidos de Premier avalaron de sobra su fichaje, sellando su condición como uno de los ‘9’ más regulares de Europa.

Pero no todo fue un camino de rosas para Shearer, ya que una lesión casi le deja fuera de una Eurocopa 96 en la que brillaría antes de poner rumbo, ahora sí, a casa, al Newcastle, donde siguió escribiendo páginas sólo reservadas a un grande. El delantero inglés consiguió superar la barrera de los 20 goles en 11 temporadas.

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EL LEÓN DE VIENA - Nat Lofthouse

Nacionalidad: británico. 

Partidos: 485. 

Goles: 285.

La historia de Nat Lofthouse se resume en Bolton, donde nació, jugó toda su carrera y murió. No hubo más ciudades ni más clubes en el corazón del delantero inglés, que desarrolló su trayectoria como futbolista entre 1946 y 1960. Además de Bolton y del Bolton, sólo hizo hueco en su agenda para atender 33 llamadas de Inglaterra, con la que celebró 30 goles, cerrando uno de los balances más agradecidos de la historia de su selección.

Entre esos 30 tantos, hubo uno que le hizo ganarse el apodo de ‘León de Viena’, que fue el segundo que realizó a Austria el 25 de mayo de 1952, ya que para anotarlo sufrió un codazo en la cara, fue abordado por detrás y derribado por el portero.

Nat Lofthouse era un delantero pequeño –medía 1,76 m-, pero tenía un buen golpeo de cabeza después de haberlo perfeccionado al entrenar con pelotas de tenis. El inglés también poseía un gran disparo y un buen regate. Tácticamente era muy listo y no tenía problemas en coger galones de líder. Fallecido en enero de 2011, su nombre sigue sonando a menudo en Bolton.

Hombre de Bolton. Todo lo que hizo Nat Lofthouse en su vida está relacionado con esa ciudad.

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